Obsolescencia programada

Obsolescencia programada: ¿cómo nos afecta?

22.01.2019
Por redacción 0 comentarios

Si te gusta la tecnología, y entre tus objetivos de ahorro de este año están dispositivos electrónicos, es importante que tengas en cuenta un aspecto que año tras año afecta a tus ahorros, la obsolescencia programada. Pero, ¿qué es y cómo nos afecta?

¿Qué es la obsolescencia programada?

La obsolescencia programada es el acortamiento de la vida útil de un producto calculado por el fabricante con el propósito de que reemplacemos constantemente aparatos que podrían haber durado perfectamente cuantos años más.

Así, debido a la obsolescencia programada, hoy en día es habitual que los objetos dejen de funcionar al poco tiempo de comprarlos, siendo más barato comprar otra vez el mismo producto nuevo antes que repararlo. La tecnología evoluciona, pero en cambio en este aspecto hemos retrocedido, ya que años atrás que un electrodoméstico no pudiera funcionar durante veinte o treinta años era algo casi impensable. 

¿Cómo nos afecta la obsolescencia programada?

Según unas declaraciones de Benito Muros, presidente de la fundación Feniss en El ESPAÑOL, a lo largo de nuestra vida cada persona "tendrá que adquirir cuatro lavadoras, cuatro frigoríficos, cuatro hornos, 23 móviles, seis televisiones, cuatro lavavajillas, cuatro equipos de música, dos o tres coches".

Así, según los datos del artículo, esto es lo que nos durará cada electrodoméstico debido a la obsolescencia programada:

  • La tostadora es la más afectada, con una duración media entre 18 y 28 meses
  • Lo siguiente serían el microondas, con una vida estimada de entre 24 y 48 meses
  • Los móviles actuales tampoco duran como los de antes. A los 2 y 3 años tienen que cambiarse por mal funcionamiento
  • Las televisiones de ahora nos vienen durando entre 3 y 6 años 
  • Lavadoras y frigoríficos duran entre 2 y 12 años en función de la marca

La lucha contra la obsolescencia programada

Debido a lo anterior, hemos llegado a un punto en el que hemos asumido que la tecnología se usa, se rompe, se tira y se vuelve a comprar. No nos damos cuenta de cómo esto merma nuestras capacidades de ahorro al mismo tiempo que degradamos el medio ambiente, aumentando alarmantemente los residuos que generamos por todo el planeta.

Tenemos que empezar a cambiar nuestra forma de comprar buscando la sostenibilidad, evitando generar residuos innecesarios y fomentando empleos de calidad que son los que hacen mejorar nuestra economía.

¿Qué podemos hacer contra la obsolescencia programada?

Reparar y reciclar en lugar de sustituir puede ser un primer paso. Podemos habituarnos a reparar los aparatos que se han estropeado o comprarlos de segunda mano.

¿Cómo encontrar productos sin obsolescencia programada?

Es muy difícil distinguir estos productos, ya que no existe ningún tipo de registro oficial. Es por este motivo que hace un tiempo la fundación Feniss impulsó el sello “ISSOP” (Innovación Sostenible Sin Obsolescencia Programada) que asegura que el producto que lo posee ha sido construido sin obsolescencia programada y de una forma sostenible. Es decir, certifica que el aparato que compremos no va a romperse a los pocos meses de haberlo estrenado, que podría ser reparado fácilmente en un futuro si fuera necesario y que ha sido fabricado por personas con un salario y unas buenas condiciones de trabajo.

En el siguiente documental se analiza el problema de la obsolescencia programada:

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