Evitar gastos hormiga

Cómo evitar que los gastos hormiga se coman tu dinero

07.12.2016
Por redacción 0 comentarios

¿Llega el final de mes y tu cuenta está casi a cero? La hipoteca o pago del alquiler, el recibo de la luz, el crédito por ese coche nuevo y el colegio de los niños son partidas seguro tienes muy controladas. ¿Pero qué pasa con esos otros gastos, muchos más pequeños, tanto que a veces ni reparamos en ellos? Son los llamados gastos hormiga, porque aislados en sí mismo son insignificantes pero sumados en todo el año pueden constituir un auténtico coladero.

Puede que seas uno de los españoles que no logra ahorrar más de 200 euros al mes –un 44,7% se declara así según el último informe de Rastreator– y sabemos las dificultades intrínsecas para no poder ahorrar más de lo que te gustaría –el 83,6% de los encuestados destaca que no ingresa lo suficiente–. Pero también es cierto que a veces no tenemos controlados todos nuestros gastos y que no siempre éstos son todo lo necesarios que pensamos –se estima que cada español dedica 5.300 euros al año a productos más o menos prescindibles–.

Cómo evitar los gastos hormiga

Así que aquí te dejamos unas recomendaciones fáciles de seguir para evitar que esos gastos hormiga se coman la nómina y los ahorros sin daros cuenta:

- Llevar una cantidad fija de dinero en efectivo puede ayudar a controlar lo que gastas en el día. Para imprevistos (de verdad) ya tienes la tarjeta de débito o crédito, pero ¡ojo con abusar de ella! Hay quien dice que llevar un billete grande en la cartera evita  caer en la tentación de usarlo para pequeños gastos.

- Pregúntate si son necesarios todos los gastos que haces de manera rutinaria y casi sin pararte a pensar (tomar café, comprar tabaco, tomarte una cervecita todos los días a la salida del trabajo o el pincho de media mañana, dar propinas propinas…) y evita las compras compulsivas (pero innecesarias) atraído por un precio llamativo.

- Guarda la calderilla en una hucha o bote y suma lo que ahorras al final de cada trimestre o del año.

- ¿Sabes realmente cuánto te gastas en efectivo? Aplicaciones como Tus Gastos te ayudan a llevar el control.

- Revisa las comisiones que pagas a tu banco o el contrato de telefonía. ¿Realmente necesitas cambiar de móvil o has sucumbido ante la última oferta de turno? Revisa también si tienes cuentas bancarias abiertas que tienes que mantener pero que ya no usas para nada.

- Confecciona una lista de la compra y ¡respétala!: es una buena forma de evitar caprichos y productos que no son (de verdad) necesarios para nuestro hogar.

- Empieza a trabajar en un presupuesto familiar: te puede parecer algo tediosos pero en este post te contamos cómo hacerlo sin morir en el intento.

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